Prensa y difusión

#AsuntosEpistolares 10

Envía: Claudia Gambardella

Pasaron 5 meses y yo casi había renunciado a buscar a alguien que hiciera feliz a mi madre. Y entonces ocurrió: a mediados de febrero de este año llegó una carta, escrita a máquina en papel azul de avión, franqueada en Venecia y re expedida a mi madre por la editorial. Bird la encontró y la llevo a mamá preguntando si podía quedarse con los sellos. Estábamos en la cocina. Ella abrió el sobre y leyó la carta de pie. Luego volvió a leerla sentada, es asombroso -dijo. Una persona me escribe acerca de la historia del amor.

El libro del que papá y yo sacamos tu nombre. Y nos leyó la carta en voz alta.

Estimada señora Singer:

Acabo de leer su traducción de las poesías de Nicanor Parra quien, usted dice, "llevaba en la solapa un pequeño astronauta ruso y en los bolsillos las cartas de una mujer que lo había dejado por otro". Tengo el libro a mi lado, en la mesa de mi habitación de una pensión con vista al Gran Canal. No sé qué decir de él sino que me ha conmovido del modo en que uno desea que lo conmueva cada libro que empieza a leer. Quiero decir que, de algún modo que casi no sabría describir, me ha transformado. Pero no quiero hablar de eso. Lo cierto es que no le escribo para darle las gracias sino para hacerle un ruego que quizás le parezca extraño.

En la introducción menciona usted de pasada a un escritor casi desconocido, Zvi Litvonoff, que en 1941 huyó de Polonia a Chile y cuya única obra publicada, escrita en español, se titula La historia del amor. Mi ruego es este: ¿querría usted traducirlo? Sería exclusivamente para mi uso personal; no tengo intención de publicarlo, y usted conservaría todos los derechos, por si un día decide hacerlo. Estoy dispuesto a pagar por su trabajo la suma que usted considere justa. Estas cosas siempre me han violentado.

¿Qué le parece cien mil dólares? Si considera que es poco, le agradeceré que me lo diga.

Imagino su reacción al leer esta carta, que para entonces habrá pasado una semana o dos aguardando en esta laguna, luego un mes sorteando el caos del sistema postal italiano antes de cruzar por fin el Atlántico y ser transferida al servicio de correos de Estados Unidos, el cual la introducirá en una saca que el cartero arrastrara en un carrito desafiando la lluvia o la nieve hasta insertarla por la ranura de su puerta. Desde la que caerá al suelo, donde esperará que usted la encuentre. Y después de imaginar todo esto me siento preparado para lo peor: que me tome usted por un perturbado. Pero quizá no deba ocurrir así necesariamente.

Quizá si le digo que, hace mucho tiempo al acostarme, una persona me leyó unas páginas de un libro titulado La historia del amor y que, al cabo de tantos años, no he olvidado aquella noche ni aquellas páginas, quizá me comprenda.

Le agradeceré que me conteste a estas señas. Si para ese entonces ya me he marchado, el conserje me expedirá la carta.

En espera de sus noticias, suyo afectísimo,

Jacob Marcus

Nicole Krauss, La historia del amor, Salamandra, Barcelona, 2006.