Prensa y difusión

#AsuntosEpistolares 11

Envía: Mónica Boada- La Plata

Berna
Berna, 15 de Junio de 1946

Tania querida:

Esta carta es sobre Marcia. Pero antes quiero agradecerte la foto, querida. Eres un amor. No te canses mucho, por favor. Tania, ¿ya estás cuidando la boquita de Marcia? No te descuides. Ahora quería pedirte un favor: piensa bien en ese asunto de que Marcia no estudie danza. Eso es un crimen, querida. Yo no querría que Marcia tuviese razones para quejarse de ti. Piénsatelo bien, por favor. Nadie tiene derecho a torcer y moldear demasiado los destinos, aunque sean los de los propios hijos, supongo. Piénsalo bien querida, las hijas de las mejores familias la estudian. Y si quisiese ser bailarina, ¿qué importancia tendría, querida? ¿Qué cosa más bonita existe que danzar? Bluma se pasó toda la vida deseándolo, su madre no la dejó y ella no lo ha olvidado. Pero era una madre a la antigua. Has dicho que no quieres de ninguna manera que Marcia sea artista. Querida, quien se dedica al arte sufre como los otros, pero tiene un medio de expresión. Si lo dices por mí, te equivocas. Yo sufro con el trabajo, pero no es sólo por el trabajo, es porque no soy muy normal, soy una inadaptada, tengo una naturaleza difícil y sombría. Pero yo misma, con este temperamento y esta anormalidad a cada instante, si no trabajara estaría peor. A veces creo que debería dejar de escribir, pero veo también que trabajar es mi moralidad, mi única moralidad. Es decir, si yo no trabajase sería peor porque lo que me proporciona un cause es la esperanza de trabajar. Pero quien hace arte, no es como yo, querida. Cualquier persona que escriba, por ejemplo, se reiría de lo que yo soy porque no tiene nada que ver con el arte. Querida, por favor te lo pido, piensa antes de quitarle a Marcia esa posibilidad. Déjala estudiar danza sin empujarla. Lo más probable es que se le pase el entusiasmo. Pero si no se le pasa, significa que sentiría siempre la falta de ello. Querida yo vi un ballet Paris. Es tan bonito… Es la cosa más alta que se puede hacer. No dejes pasar la edad de empezar a aprender, querida. Marcia está justamente en la edad. Querida, es de otra época esa idea de que los escenarios son horribles. En Río las mejores familias dejan que sus hijas la estudien. Hay una niña judía, Tamara Kepeller, que según dicen será una gran bailarina; tiene 15 años, empezó pronto. Piénsalo bien, querida, no te dejes llevar por prejuicios absurdos. No marques desde ahora a Marcinha con un prejuicio. Piénsalo bien y haz lo que quieras. Detestaría que Marcia te culpase de algo. Querida, no seas demasiado mandona… Como máximo le aportará movimientos graciosos y delicados y un cuerpo bonito. Piensa en eso, por favor ¿eh? Aún te sentirás más orgullosa de Marcinha, como te sientes ahora. Perdona esta carta entrometida y un poco preocupada.

Siempre tuya
Clarice

Contéstame qué piensas.

Lispector, Clarice, Minhas queridas, Rio de Janeiro: Rocco Editora, 2007.