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#AsuntosEpistolares 12

Envía: Eliana Machado Figueiredo (San Pablo)

"La mamá de la mamá"

Mientras los ojos del mundo están en el bebé que acaba de nacer, la mamá de la mamá ve a la hija, recién-parida. El papel de abuela puede esperar, pues es su niña quien llora, con sus senos a derramar.

La mamá de la mamá restriega ropitas manchadas de caca, barre el piso, garantiza el almuerzo. Compra pijamas de botones, lava sábanas sucias de leche y sangre. Ella sabe lo duro que es tornarse mamá.

En el silencio de la madrugada, piensa en la hija, despierta. ¿Cuántas veces fueron? ¿Aguantará la mañana con una sonrisa? Lleva canjica calentita y su torta favorita.

Llena de tareas, la mamá de la mamá sufre en silencio. En cada elección de la hija, recuerda las suyas. Delante de una nueva mamá, nuevo bebé, mucha leche y tantos brazos, cuestiona todo lo que hizo, tiempos atrás. Tiempo que no vuelve más.

Si hoy es lo que se tiene, entonces hoy es lo que es. Mira a los ojos, trae el pan y el café. Esos son los brazos, esa es la leche. Aquí y ahora, presentes.

La mamá de la mamá ayuda a la hija a volar. Cuida de todo lo que está a mano para que ella se reconstruya, descubra su nueva identidad. Ella ahora es mamá, mas será siempre hija.

Toda mamá recién-nacida necesita de los cuidados de otra mujer que entienda cuan frágil es ese momento. La mamá de la mamá puede ser una hermana, suegra, amiga, doula, vecina, tía, abuela, cuñada, una conocida. El hecho que el puerperio necesita de unión femenina, de esa comprensión que solo otra mamá consigue tener. El padre es un cuidador fundamental, comanda la casa y se desdobla entre madre e hijo, pero es necesario recordar que él también acaba de tornarse papá, aunque por la segunda o tercera vez.

Texto de Marcela Feriani (funpage de Facebook – Grupo "Mãe de Adolescente" – Mamá de adolescente)