Prensa y difusión

#AsuntosEpistolares 27

Envía: Ludmila Malischevski

Querida Alia:
No escribiré sobre el amor, sólo hablaré del tiempo. Hoy en Berlín hace buen día. El cielo está azul y el sol brilla por encima de los edificios…
La vida nos pone pruebas, intercambia a las personas como se combinan las prendas y se ríe cuando sentimos atracción por los que no nos aman…
¡Bebéd, amigos, bebéd, grandes e insignificantes, del amargo cáliz del amor! Entrada abierta, hasta agotar el aforo. Y es fácil ser cruel, basta con no amar. El amor tampoco habla idiomas, ni entiende arameo, ni ruso. El amor se clava en tus muñecas.
El ciervo utiliza sus cuernos al luchar, el canto del ruiseñor no canta en vano, pero nuestros libros no nos sirven de nada. La herida es incurable.
Sólo nos quedan las paredes amarillas de los edificios iluminados por el sol; nuestros libros y toda la cultura de la humanidad, la que hemos construido de camino hacia el amor.
Y la obligación de ser ligeros.
¿Pero y si duele mucho?
Tradúcelo a escala cósmica, aprieta el corazón con los dientes, escribe un libro.
¿Pero dónde estará la que me ama?
Sueño con ella, la tomo de las manos, la llamo con el nombre de Liusia, el capitán de ojos azules de mi vida, caigo desmayado a sus pies y abandono el sueño.
¡Oh, la separación, el cuerpo que se quebranta, la sangre que se derrama!

Fragmento de una carta de Víktor Shklovski a Alia
Shklovski, Víktor, Zoo o cartas de no amor, Ático de los libros, Barcelona, 2010.